INVESTMENTS
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Boletín mensual
La guerra entre EE. UU. e Israel contra Irán ha sacudido los mercados, rompiendo con el desempeño estelar de los activos locales durante febrero. El castigo parece excesivo dada la velocidad y contundencia del ataque, lo que facilitaría una reapertura relativamente rápida del estrecho de Ormuz y, con ello, una normalización de los precios energéticos y mejor apetito por el riesgo. Los fundamentales globales son sólidos y la historia de rotación global entre activos de riesgo deberá reinsertarse en el corto plazo, permitiendo a los activos locales retornar a los niveles de fines de febrero. Es por ello que ajustamos la visión en bolsa local, de negativa a neutral, mientras mantenemos la visión positiva en bonos locales.
Sin menoscabo de lo anterior, en términos fundamentales la historia para activos locales sigue siendo desafiante dado lo avanzado del ciclo de relajación de Banxico y el estancamiento económico en el país de cara a la renegociación del T-MEC a mediados de año.
Durante febrero y el inicio de marzo, los mercados han mostrado una elevada volatilidad como resultado de nuevos riesgos e incertidumbre global. Si bien el desempeño accionario se mantiene positivo en el acumulado del año, en días recientes se ha observado una aversión al riesgo relevante ante un nuevo conflicto entre EE. UU. e Israel con Irán. El enfrentamiento se ha extendido a otros países de la región, impactando gravemente los precios globales de la energía tras el cierre del estrecho de Ormuz.
El consenso de analistas anticipa efectos acotados en inflación, crecimiento y tasas de política monetaria siempre que el conflicto no se prolongue. Por otro lado, los datos de actividad, empleo e inflación a nivel global, así como los resultados corporativos, muestran un entorno favorable para los activos de riesgo desde el punto de vista fundamental, lo que respalda nuestra visión constructiva sobre riesgo pese al aumento de la incertidumbre.