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Boletín semanal
Señales erráticas de Donald Trump marcan nueva semana de caídas para las acciones.
El mercado terminó dudando sobre las señales de avances en las negociaciones, tras la extensión de la tregua hasta el 6 de abril. El estrecho de Ormuz permanece cerrado, provocando nuevas alzas en el precio del petróleo. El WTI sube hoy 3% hasta US$97, mientras el Brent ya se ubica en US$110. El S&P500 acumula caídas semanales de 1%, mientras Asia Emergente retrocedió 1.8%. Latinoamérica se desmarcó de este mal desempeño con alzas de 4.7%.
Tasas de interés alcanzan máximos ante incertidumbre sobre guerra en medio oriente.
Tanto los posibles impactos en la inflación, como la exigencia de una mayor prima por riesgo influyen en el alza en los rendimientos del bono del tesoro norteamericano a 10 años, que llega a 4.45%, su mayor nivel desde julio de 2025. Lo anterior ha provocado caídas transversales en la renta fija internacional, mientras el mercado ya no espera recortes de tasa para 2026.
OCDE: Crecimiento global resiliente, pero con mayores riesgos inflacionarios.
La OCDE mantuvo su previsión de crecimiento del PIB mundial en 2.9% para 2026, señalando una desaceleración moderada pero mayor resiliencia de la actividad económica, apoyada por la inversión y el consumo en algunas regiones. Sin embargo, revisó al alza las expectativas de inflación, principalmente por el encarecimiento de la energía derivado del conflicto en Medio Oriente. EE. UU. continuaría con un crecimiento moderado, mientras que la Zona Euro enfrenta una expansión débil; China seguiría desacelerándose gradualmente. Para México, la OCDE anticipa un crecimiento contenido, condicionado por la menor demanda externa y un entorno financiero más restrictivo, con un balance de riesgos sesgado a la baja para el crecimiento y al alza para la inflación, lo que obligará a mantener posturas de política económica prudentes.
Repunte inflacionario en México complica el panorama monetario al inicio de 2026.
La inflación en México repuntó de forma significativa en la primera quincena de marzo de 2026. El INPC registró un aumento quincenal de 0.62%, llevando la inflación anual a 4.63%, claramente por encima del rango objetivo de Banco de México. El dato sorprendió al alza y confirmó una aceleración frente a febrero, debilitando la narrativa de una desinflación continua al inicio del año. El incremento estuvo impulsado principalmente por el componente no subyacente, en especial por el fuerte aumento en frutas y verduras —con alzas relevantes en jitomate y otros agropecuarios— y por mayores precios de energéticos, asociados al repunte del petróleo en un contexto de mayor tensión geopolítica. La inflación subyacente, en 4.46% anual, se mantiene elevada, señalando presiones más persistentes en servicios y mercancías. Este resultado limita el margen para recortes de tasa en el corto plazo y refuerza un escenario de tasas relativamente altas por más tiempo, aun cuando la actividad económica muestra señales de desaceleración. Para los mercados y los portafolios, el dato sugiere mayor cautela, seguimiento estrecho a la inflación y a las decisiones de política monetaria en los próximos meses.
IGAE muestra desaceleración en enero.
El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) mostró un arranque débil de 2026. En enero, la actividad económica cayó 0.9% a tasa mensual, mientras que el crecimiento anual se ubicó en 0.5%, confirmando una desaceleración clara del ritmo económico. La debilidad estuvo concentrada en la industria, con caídas en manufactura, construcción y energía, mientras que los servicios lograron mitigar parcialmente el deterioro, aunque también muestran señales de enfriamiento. El resultado apunta a un entorno de menor inversión y tracción productiva. En términos macroeconómicos, el dato respalda un escenario de crecimiento limitado en 2026, sin señales inmediatas de recesión, pero con riesgos a la baja. La combinación de menor crecimiento y una inflación aún elevada complica el balance para la política monetaria y mantiene un entorno de cautela para la toma de decisiones y estrategia de inversión.
Banxico retoma recorte de tasas en un entorno de mayor cautela.
La Junta de Gobierno del Banco de México decidió reducir la tasa de referencia en 25 puntos base, ubicándola en 6.75%, en una votación dividida, ante la debilidad de la actividad económica y el nivel de restricción monetaria acumulado. Si bien la inflación general repuntó a 4.63%, impulsada por el componente no subyacente, la inflación subyacente se mantuvo estable, lo que permitió continuar con el ciclo de recortes. Banxico señaló que el entorno internacional sigue siendo incierto, especialmente por los riesgos geopolíticos, y reconoció que el balance de riesgos para la inflación permanece sesgado al alza. Hacia adelante, el banco central adoptó un tono más prudente, indicando que evaluará cuidadosamente el momento y la magnitud de posibles ajustes adicionales, manteniendo la expectativa de que la inflación converja a la meta de 3% en el segundo trimestre de 2027.
Los portafolios de inversión que invierten la totalidad de sus activos en instrumentos de renta fija de diferentes plazos y emisores han experimentado un comportamiento positivo durante la semana. El avance registrado, procede de las bajas generalizadas que han visto las tasas de interés a nivel global. La depreciación del USD impulsó el desempeño de los activos de renta fija internacional.
Las estrategias de inversión con una composición balanceada entre renta fija y renta variable cerraron la semana con rendimientos positivos. Por un lado, la caída en las tasas de interés locales contribuyó favorablemente al desempeño de la renta fija; por otro, el buen comportamiento del mercado accionario local logró compensar las minusvalías observadas en las bolsas internacionales. En conjunto, estos factores se tradujeron en un resultado positivo para este tipo de estrategias.
Las estrategias de inversión que invierten la mayoría de su composición en renta variable (nacional e internacional) vieron un resultado favorable durante la semana. Por una parte, la diversificación hacia los instrumentos de renta fija aportó de forma positiva, la cual fue impulsada por el movimiento en contra del MXN. En el apartado de renta variable, la aportación fue también positiva; lo anterior, impulsada por la bolsa local.