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Prensa
Medio: El Mercurio Inversiones.
Durante las últimas semanas, los mercados financieros han experimentado episodios de mucha volatilidad, impulsados principalmente por tensiones geopolíticas que han incrementado la incertidumbre a nivel global. Frente a este escenario, es natural que muchos inversionistas se pregunten: ¿Es momento de reducir el riesgo?, ¿conviene esperar a que pase la incertidumbre?, ¿debería cambiar la composición de mi portafolio?
La historia nos entrega una señal bastante clara. En los últimos 60 años, cada vez que los mercados han enfrentado eventos geopolíticos relevantes, las bolsas han reaccionado inicialmente con caídas, pero posteriormente han mostrado una recuperación significativa.
De hecho, desde el peak de estos conflictos, los mercados accionarios han registrado, en promedio, retornos cercanos al 15% durante los 12 meses siguientes. Esto refuerza una idea clave: intentar anticipar los movimientos de corto plazo suele ser menos efectivo que mantenerse invertido con una mirada de largo plazo.
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Esta reacción de los inversionistas también puede explicarse desde las finanzas conductuales. Tal como señala Daniel Kahneman en su libro Thinking, Fast and Slow, “la aversión a las pérdidas es más fuerte que la satisfacción de las ganancias”. Este sesgo lleva a muchos inversionistas a tomar decisiones apresuradas en momentos de incertidumbre, perdiendo oportunidades de recuperación y crecimiento en el largo plazo.
Un segundo elemento relevante tiene que ver con un cambio estructural en la forma en que los inversionistas están construyendo sus portafolios. Durante años, Estados Unidos concentró una alta convicción dentro de las carteras, impulsado por su liderazgo económico y tecnológico. Si bien continúa siendo una pieza fundamental, hoy observamos una mayor diversificación hacia mercados globales fuera de EE. UU., incluyendo economías emergentes. Este fenómeno se ve respaldado por un dólar más débil y por el renovado impulso de los commodities, factores que podrían marcar un cambio de ciclo especialmente favorable para estas regiones. No se trata de reemplazar a Estados Unidos, sino de construir portafolios más equilibrados y resilientes.
Finalmente, la selectividad se ha transformado en un factor determinante. En un entorno más volátil, las diferencias de rentabilidad entre instrumentos dentro de una misma clase de activo pueden ser muy significativas. Un ejemplo claro se observa en el mercado accionario local: al analizar los últimos tres años, la brecha entre el fondo con menor rentabilidad y el de mejor desempeño supera el 40%.
Esto demuestra que no solo es importante estar invertido, sino también seleccionar adecuadamente los vehículos de inversión.
En definitiva, más que intentar anticipar el comportamiento de los mercados en el corto plazo, el verdadero desafío para los inversionistas es construir portafolios bien diversificados, con una adecuada asignación de activos y una cuidadosa selección de instrumentos, siempre respetando el horizonte de inversión. En escenarios de volatilidad e incertidumbre, mantener el rumbo, apoyado en una asesoría experta y en decisiones de inversión basadas en evidencia, continúa siendo la estrategia más efectiva para alcanzar los objetivos financieros de largo plazo.