Encuentro de Prensa

El inversionista latinoamericano de alto patrimonio en 2026: cauteloso, sofisticado y en movimiento

  • 23 Junio, 2026
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En los últimos cinco años, el inversionista latinoamericano ha evolucionado a uno más informado, más consciente del entorno, más exigente con quienes lo asesoran. Y, sobre todo, es un inversionista que se reorganiza rápidamente ante contextos de incertidumbre. 

Así lo compartió Gerardo Ameigenda, Director Ejecutivo de Wealth Management de SURA Investments, durante nuestro III Encuentro de Prensa Financiera Latinoamericana, celebrado en Medellín, al presentar los resultados del estudio "Pulso del Inversionista de Alto Patrimonio Latam 2026", una encuesta realizada en mayo de este año a 579 personas con activos invertidos a partir de USD 50,000, en México, Colombia, Chile y Perú. 

Estos son datos que usamos como materia prima para construir nuestra estrategia hacia 2027 y 2030. 

Un perfil conservador que no renuncia a crecer 

Nueve de cada 10 inversionistas encuestados se identifican con perfiles moderados o conservadores. Solo el 7% declara priorizar la rentabilidad asumiendo los riesgos necesarios. Este dato, que podría leerse como pasividad, cuenta en realidad otra historia: la de alguien que construyó su patrimonio con esfuerzo sostenido — médicos, empresarios, profesionales — y que ahora no busca maximizar retorno, sino asegurarse de que lo que construyó no se deteriore.

"Acá habla alguien que siente que cada vez su portafolio no le cubre las necesidades que le cubría tiempo atrás", explicó Ameigenda. Y esa percepción tiene nombre: inflación. 

De hecho, el 39% de los encuestados señala la inflación y la pérdida de valor del dinero como el principal factor que condiciona sus decisiones de inversión.  

La experiencia como variable definitoria 

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio rompe con una intuición común: no es la edad lo que determina la tolerancia al riesgo, sino la experiencia como inversionista. 

Entre quienes llevan menos de tres años invirtiendo, el 72% prioriza proteger capital por encima de cualquier otra consideración. En quienes acumulan más de 15 años en los mercados, esa proporción cae de forma significativa: la experiencia abre espacio para la gestión riesgo-retorno, para entender que los ciclos son más largos que seis o doce meses, y para tomar decisiones basadas en objetivos y no en ruido coyuntural. 

Esto tiene implicaciones directas para la forma en que acompañamos a cada cliente. Un inversionista joven que recién empieza no necesita que le digan que tiene que tomar riesgo porque "tiene tiempo". Lo que necesita es información, acompañamiento y un proceso de toma de decisiones que pueda entender. Esa es la conversación que sabemos que debemos tener. 

El peso del entorno: local, regional y global al mismo tiempo 

El estudio preguntó a los encuestados cuánto les afecta la estabilidad política y económica en tres escalas: su país, América Latina y el mundo. Los resultados fueron notablemente parejos: entre el 45% y el 48% en cada escala dice que le influye "mucho o bastante". La separación entre lo doméstico y lo global ya no existe en la cabeza del inversionista. 

Un 86% de los encuestados — y un 97% entre quienes tienen patrimonios diversificados gestionados con asesor — afirma que el contexto macropolítico está más presente que nunca en sus conversaciones sobre inversión. No necesariamente porque hayan cambiado sus portafolios de manera radical, sino porque los están mirando con otros ojos. 

Aquí aparece una de las tensiones más interesantes del estudio: la brecha entre el discurso y la conducta. El 86% dice que el contexto lo tiene más presente; solo el 17% realizó cambios importantes en su portafolio. Esta es la señal de un inversionista que procesa, delibera y espera el momento apropiado para moverse. Un tercio adicional está evaluando hacerlo en los próximos meses. 

Activos refugio: lo de siempre, pero con más convicción 

Cuando se les pregunta qué activos han ganado atractivo en los últimos seis meses, la respuesta es consistente en los cuatro países: oro y metales preciosos, dólar u otras monedas fuertes, y bienes raíces. Los mismos activos de refugio de hace décadas. Ameigenda lo dijo sin rodeos: "Me lo contaba mi mamá hace muchos años y sigue siendo igual”. 

Lo interesante es la jerarquía por país. México diversifica por clase de activo — incluyendo Renta Variable global— manteniendo la custodia en su mercado local. Colombia busca diversificación geográfica activa. Chile muestra la mayor cautela y tiende a postergar decisiones. Perú se dolariza con determinación, en una lógica de cobertura cambiaria estructural. 

Cuatro países, cuatro respuestas distintas al mismo diagnóstico compartido. 

En materia de posicionamiento offshore, los datos revelan que uno de cada dos encuestados tiene el 100% de su patrimonio en activos domésticos. Sin embargo, el 72% dice estar evaluando o considerando activamente la diversificación internacional.  

El asesor recupera terreno cuando el mundo se complica 

En los momentos de mayor incertidumbre, el asesor financiero gana relevancia. El estudio lo confirma: en contextos de estrés, la confianza en el asesor personal sube 2.6 puntos porcentuales respecto a decisiones de inversión rutinarias. Al mismo tiempo, las herramientas de inteligencia artificial bajan 3.3 puntos y las redes sociales retroceden 2.7. 

La primera fuente de información sigue siendo el análisis propio del inversionista — algo que muestra cuán sofisticado se ha vuelto este segmento—, pero la segunda fuente en momentos de turbulencia es el asesor personal.  

Esto tiene una lectura clara para nosotros: la asesoría experta no compite con la información, la complementa. Nuestro rol no es reemplazar el análisis del cliente, sino estar presentes cuando ese análisis necesita contexto, perspectiva y un interlocutor que entienda sus objetivos. 

Así que el inversionista latinoamericano de alto patrimonio en 2026 está en alerta vigilante. Confía más en su propio análisis que en cualquier institución, pero sabe esto no es suficiente. Está más presente en las conversaciones sobre inversión que en cualquier momento reciente. Y aunque sus miedos son compartidos — inflación, inestabilidad política y devaluación — sus respuestas tienen matices que reflejan las particularidades de cada mercado. 


Para nosotros, estos datos son la brújula con la que calibramos cómo acompañar a cada cliente en cada etapa de la construcción de su patrimonio: desde el primer portafolio hasta la planeación sucesora. El contexto cambia; el objetivo del cliente, en esencia, no.

Preservar lo que se ha construido con tanto esfuerzo. Hacerlo crecer con inteligencia. Y dejar algo que tenga sentido más allá de los ciclos del mercado. 

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