INVESTMENTS
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Análisis de mercado
La infraestructura digital es uno de los activos más estratégicos dentro de los portafolios institucionales globales. Así lo vemos desde SURA Investments, y así lo confirma la dinámica del mercado: la convergencia entre el auge de la Inteligencia Artificial (IA), la transición energética y el rol creciente del capital privado está redefiniendo las prioridades de inversión en infraestructura a escala global, y Latinoamérica no es la excepción.
Tras un período de contracción, el levantamiento de capital en Infraestructura retomó impulso en 2025, con un total recaudado de USD 289 mil millones, el nivel más alto de los últimos cuatro años. Más allá del volumen, lo que nos llama la atención es la recomposición sectorial: las energías renovables y los data centers concentran hoy la mayor parte de las preferencias de asignación de capital, desplazando a sectores más maduros como transporte convencional o utilities tradicionales.
Los inversionistas institucionales, que en muchos casos se encuentran subexpuestos a este asset class, están volviendo a la Infraestructura por su capacidad de ofrecer flujos estables, baja correlación con ciclos económicos tradicionales y una relación riesgo-retorno que pocos Activos Alternativos pueden igualar en el entorno actual.
En ese contexto, las estrategias core-plus (activos estabilizados con contratos regulados) y value-add (activos con oportunidad de crecimiento o reconfiguración en su estructura de capital que les permite captura de valor) son las que mayor tracción están ganando: ofrecen visibilidad de flujos sin renunciar al potencial de crecimiento.
Desde nuestra perspectiva, cinco megatendencias están reorientando el capital hacia nuevos tipos de activos.
En este mapa, los data centers ocupan un lugar particular. En pocos años pasaron de ser vistos como activos de real estate a consolidarse como infraestructura crítica para el funcionamiento de las economías modernas. El detonante es conocido: la IA generativa y el high-performance computing han disparado la demanda de capacidad de procesamiento a una velocidad que los mercados simplemente no anticiparon.
Los números son contundentes. La capacidad global de data centers proyecta crecer a una tasa del 16% anual, con los mayores crecimientos en América y Asia-Pacífico. Las tasas de ocupación se mantienen en niveles elevados —cercanas al 90% en los principales mercados— y se espera que así continúen, en parte porque la oferta está limitada estructuralmente por la disponibilidad de energía, terrenos y permisos. En términos de valoración, los data centers cotizan a múltiplos EV/EBITDA de alrededor de 12 veces, muy por encima del promedio de la infraestructura digital y telecomunicaciones (8.6x), y esa brecha no se ha cerrado ni en entornos de tasas altas de descuento.
Lo que hace atractivo al activo no es solo el crecimiento. Es la combinación: contratos de largo plazo —entre 5 y 20 años— con contrapartes de altísima calidad crediticia como Amazon, Microsoft o Google; ingresos indexados a inflación; y una demanda estructural que no depende del ciclo económico, sino de tendencias tecnológicas que difícilmente se revertirán. Para un portafolio institucional, eso es difícil de encontrar.
Desde SURA Investments identificamos a América Latina como una de las principales fronteras de crecimiento en infraestructura digital. La región proyecta un crecimiento superior al 12% anual en el mercado de data centers, impulsado por la adopción de servicios en la nube, la expansión del 5G y el ingreso de la IA a mercados emergentes. El mercado de servicios de data centers en la región alcanzó USD 7.2 mil millones en 2024, con Brasil liderando con el 37% del total, seguido por Chile (14%), México (12%) y Colombia (9%).
Las ventajas competitivas son reales y difíciles de replicar en mercados maduros. Los costos de construcción en Colombia y Brasil rondan los USD 7 por watt instalado, frente a USD 12 en Estados Unidos. Las tarifas son significativamente más bajas. Y la región cuenta con una alta penetración de energías renovables, lo que mejora el perfil ESG de los activos y reduce la exposición a la volatilidad del precio de la energía fósil.
Sin embargo, ser honestos sobre los desafíos es parte de nuestra visión.
Estimamos que hacia 2030 existe una ventana de inversión en infraestructura digital en América Latina con potencial de capturar entre USD 50 mil millones y USD 100 mil millones. El crecimiento del sector transformará la matriz energética regional: los data centers podrían representar cerca del 5% del consumo eléctrico hacia 2035, lo que a su vez genera oportunidades encadenadas en generación renovable, almacenamiento e infraestructura hídrica. Para los inversionistas institucionales de la región, el momento plantea una reflexión acerca de que los fondos de pensiones latinoamericanos tienen una asignación a activos alternativos inferior al 10%, frente a un promedio global superior al 25%. Esa brecha es, al mismo tiempo, una restricción coyuntural y una oportunidad de mediano plazo. Las reformas recientes en los sistemas de pensiones de Chile, Perú y Colombia han limitado temporalmente el acceso a capital local, pero las tendencias estructurales que impulsan la infraestructura digital no esperan. |