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El portafolio del mañana: hay que dejar de mirar por el espejo retrovisor

  • 21 Mayo, 2026
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  • alarm4 min de lectura
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Medio: El Mercurio Inversiones

El IPC de marzo llegó al 1.0% y el de abril al 1.3%. Las alarmas se encendieron. Pero antes de reorganizar el portafolio en torno a esos dos números, vale la pena hacerse una pregunta: ¿estamos invirtiendo, mirando hacia atrás o para lo que viene?

La inflación reciente tiene origen claro y acotado: un shock de combustibles derivado del conflicto en Medio Oriente. No es un recalentamiento de la demanda interna. El propio Banco Central lo reconoce así y proyecta que la inflación convergerá de vuelta al 3% hacia 2027, con expectativas de largo plazo que permanecen ancladas, por lo que, lo transitorio, no debería marcar la estrategia de inversiones. 

Durante los años de alta inflación, la lógica era simple: Renta Fija local en UF.  Funcionó bien y entregó atractivos retornos. Ahora esa estrategia puede tener un costo si se extiende por periodos largos de tiempo. El inversionista que se queda exclusivamente en activos indexados a inflación, en un ciclo que se normaliza, termina siendo el último en actualizar su portafolio pensando en el mañana.

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¿Qué incorporar entonces? Dos clases de activos merecen atención. La primera es la Deuda Privada: en un contexto de tasas aún elevadas, estrategias de crédito alternativo ofrecen spreads atractivos, descorrelación respecto a la renta fija tradicional, estabilidad y retornos que no dependen exclusivamente del IPC. La segunda es la Renta Variable, y en particular los fondos autogestionados. A diferencia de los vehículos pasivos, estos fondos permiten que un equipo de gestión tome decisiones de manera discrecional, moviéndose con agilidad a medida que se detectan oportunidades en el mercado. Para el inversionista, eso se traduce en simpleza: no necesita monitorear el mercado día a día ni decidir cuándo entrar o salir, ya que esa labor queda en manos de profesionales con visión de largo plazo. Todo esto, siempre calibrado al horizonte de inversión, tolerancia al riesgo y objetivos de cada persona.

Protegerse de la inflación sigue siendo parte de cualquier cartera bien construida. Pero hoy la pregunta relevante no es solo cómo preservar el poder adquisitivo, sino cómo posicionarse para el ciclo que se viene. Los portafolios que ganan no son solo los que reaccionan, sino también los que anticipan.



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