Asesoría en Inversiones

Impulso de China a las Materias Primas. Coyuntura & Expectativas

Publicado el 4 septiembre 2021

Sin duda, la crisis sanitaria ha traído consigo un año complejo que supera cualquier expectativa previa al 2020. La pandemia de COVID-19 no solo provocó una de las recesiones globales más profundas jamás registradas en la historia económica, sino que también causó fuertes vaivenes en los mercados, así como secuelas políticas y geopolíticas de relieve. Ahora, para este 2021, los inversionistas mantienen una expectativa por una fuerte recuperación económica en todos los países desarrollados del planeta, así como los principales países emergentes. En esa línea, se espera que China tenga una expansión notable este año, pues el gobierno anunció que esperan crecer por lo menos 6%, cifra que se queda corta en comparación con los estimados de crecimiento de los principales bancos de inversión del mundo, como: JP Morgan (9.5%), BofA (8.5%) y Goldman Sachs (8.0%), así como los organismos internacionales: FMI (8.1%) y OCDE (7.8%), niveles que empiezan a consolidar su sustento al ver el comportamiento favorable de los PMI de manufactura y de servicios de marzo, los cuales registraron 51.9 y 56.3 puntos respectivamente, catalizando de esta manera una aceleración de la economía china al encontrarse, claramente, en una zona de expansión (PMI mayor a 50.0 puntos).

 

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China no va a rebotar este año porque nunca dejo de crecer en el 2020; por el contrario, el país va a tener un crecimiento muy pronunciado en el 2021 debido al gran proceso de vacunación que viene desarrollando y a la recomposición de sus inventarios, convirtiéndose en una de las principales locomotoras del mundo, razón por la cual se espera un incremento en su demanda por commodities; y, ante ello, las economías primario-exportadoras se van a ver beneficiadas.

En ese sentido, el cobre, metal que llegó a cotizar hasta US$ 4.20 la libra, se está tranzando en el último día de marzo en niveles alrededor de los US$ 3.99; y, a pesar de que los principales bancos de inversión esperan que su precio sea de US$ 3.80 en promedio durante todo el año, su cotización estará muy por encima del precio promedio del 2020 (US$ 2.80), alcanzando así un período de consolidación, que no necesariamente se debe a sus fundamentos.

Con respecto al Oro, este commodity ha tenido un comportamiento inverso a lo registrado en el Cobre, pues a pesar de haber tenido un rally alcista muy pronunciado durante el 2020, la trayectoria de su precio ha sufrido una corrección importante a partir de enero del 2021 debido, entre otras cosas, a una menor incertidumbre por parte de los inversionistas y ello ha provocado que actualmente esté cotizando por debajo de la media del 2020 (US$1,710), que fue US$1,771.

Asimismo, el petróleo también ha mantenido una clara tendencia creciente en lo que va del año, con una cotización alrededor de los US$ 63.5 por barril gracias a un buen manejo de la oferta por el lado de la OPEP para poder cubrir la demanda mundial. Un punto relevante por destacar es el incremento del 25% del precio del crudo desde inicios del 2021, lo cual va en línea con las expectativas que tiene el grupo petrolero, quienes esperan que la economía global crezca 5.1%, donde China (+8.1%), India (+11.0%) y Estados Unidos (+6.5%) serán los principales países que impulsarán la demanda por este commodity.

Y por el lado de otras materias primas como el maíz y la soya, también se han reflejado aumentos puntuales en sus precios dado los fuertes balances por el lado de la oferta, en parte explicado por el comportamiento del dólar, que se ha fortalecido en los países de América del Sur, pero sobre todo por una mayor demanda por parte de China desde finales del 2020.

Por lo tanto, es espera que todo este flujo de capitales llegue a los países emergentes, entre ellos las economías latinoamericanas, lo cual va a permitir un rebote importante como es el caso del Perú, que ha venido experimentando una clara recuperación en sus términos de intercambio, lo cual, de seguir así, va a generar 3 efectos positivos: (i) un superávit en la balanza comercial, que impulsaría el crecimiento del PBI, (ii) un incremento en la presión tributaria que estaría impulsado por un crecimiento más fuerte de la recaudación del Impuesto a la Renta por parte de la empresas exportadoras y (iii) un aumento gradual en la demanda interna del país.

Finalmente, aunque la amenaza de un recrudecimiento del coronavirus sigue latente por la posible aparición de nuevas variantes más agresivas y prácticamente todos los países del orbe siguen padeciendo sus secuelas, los mercados han respondido favorablemente al despliegue de las vacunas, así como a los estímulos monetarios y fiscales anunciados e implementados por parte de los gobiernos, por lo que en un  entorno de tasas bajas y ante el creciente protagonismo de China en el escenario económico mundial, nos encontramos en un punto de partida para un año de reajuste en varios frentes que impulsarán el crecimiento de los mercados.

 

 

 

 

 

 

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